lunes, 22 de septiembre de 2008

LA VOZ DE LOS DIOSES


Este relato que he escrito se lo dedico al "Profesor Bacterio" que me enseñó que "detrás de todo cuanto existe late un enorme cariño de algo que nos cuida".

Por todas las aventuras que compartimos y las que nos quedan.






Dicen, que existe en el norte de España un lugar mágico, en el que cualquier persona que lo desee puede comunicarse con los “dioses”, y hallar las respuestas que estaba buscando .
Mi abuela, solía llevarme allí cuando yo era pequeña. No quedaba muy lejos de pueblo donde ella vivía, por lo que muchos domingos, cuando mis padres y yo íbamos a visitarla, preparábamos juntas la merienda, y tomando el camino norte que sale de pueblo nos dirigíamos hacia aquel fantástico enclave.
“Rosana”-me decía mi abuela una vez allí- “llega un momento en la vida de todo ser humano , en el que éste se encuentra perdido, le asaltan multitud de dudas y se pregunta si el camino que ha tomado es el correcto. Este sitio, donde nos encontramos ahora, es uno de los muchos que hay a lo largo de nuestro planeta, en el cual, hombres y mujeres de todas las épocas han encontrado respuestas a sus numerosas preguntas y han retomado de nuevo su camino”.
El sitio en cuestión, era una cueva de pequeñas dimensiones, a la cual se accedía por una grieta existente en la pared rocosa. Yo sólo había entrado en dos ocasiones, ya que el lugar me producía bastante miedo; me imaginaba que la cueva era la entrada a un mundo repleto de criaturas extrañas donde las fantasmagóricas voces de los “dioses” te acompañaban a donde quiera que fueras.


Treinta y cinco años después, tan lejos ya en el espacio y en el tiempo de aquel extraño lugar y de aquellas mágicas tardes en compañía de mi abuela, acudían a mi memoria todos estos recuerdos; el motivo…, me encontraba ya en ese punto en el cual comienzas a replantearte toda tu vida, y te preguntas si lo que has venido haciendo hasta ahora es lo más correcto.
Mi mayor aspiración, siempre había sido alcanzar una buena posición social y formar un hogar del cual pudiera sentirme orgullosa. Con esta intención, me había trasladado a Madrid, nada más dejar la universidad, para comenzar a trabajar en una gran empresa de telecomunicaciones. Tras varios años de sacrificio y dedicación, había logrado conseguir un buen puesto, así como el resto de mis metas.
Ahora que mi trabajo ya no me llenaba como antes, mis hijos comenzaban a ser más independientes, y la relación con mi marido se había deteriorado, sentía como si el destino me hubiera traicionado; tenía una sensación extraña en mi interior difícil de comprender. No es que me arrepintiera de la vida que yo misma había escogido, pero en cierto modo no era lo que yo esperaba, lo que había logrado alcanzar ya no era suficiente, y no podía entender por qué.


Continuará...

2 comentarios:

Dana dijo...

Supongo que el ser humano es así uno va consiguiendo metas que van llenando tu camino y al final de el te das cuenta que no es lo que realmente te hace feliz, pero conoces a alguien pleno de felicidad? yo no...

P.S.del Cerro dijo...

¿continuara? venga, que continue ya.