
Divina calma del mar,
donde la luna dilata
largo reguero de plata
que induce a peregrinar.
Leopoldo Lugones
"El mar sólo tiene un defecto, y es que, cuando se le conoce, no se puede pasar ya sin él"
Alphonse Karr
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El mar respiraba, dormido, y con cada inspiración de su aliento la flota bailaba al compás de mis recuerdos. Y yo estaba allí, sentado en un banco del puerto, y trataba de imaginar qué tormenta le arrebataría su sueño, qué marea lo devolvería a la vigilia. Entonces, llevado por el impulso estremecedor de legar mi cuerpo a sus abismos, cuando yo haya partido, recordé la llama que encendió mi amor por él. Un día lejano, cuando era niño.
Velo su sueño, a veces, y viajo con él también.
Gracias, Ana.
C.-
Algún día seréis uno, tú y el mar.
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